8.2.07

TOMATE UN REMO

Mirá, hoy no tengo ganas de hacer tantas concesiones. Ya es demasiado la que le hago al sistema, con ser tabaquista.

Y entonces pregunto, ¿qué más cuenta a la hora de considerar que un país sea o no sea una nación? Alternativa 1, que el país sea sede de un potente conglomerado de corporaciones económicas, o, alternativa 2, que el pueblo que lo habita pueda sentir que participa en la construcción de su destino. ¿Habrá alguien que haya medido el lastre que representan tantos esfuerzos por competir salvajemente entre corporaciones? Frente a esta realidad que nos está devastando, Megafón el Aturdidor advierte: Merece ser probado qué resultaría, si ese esfuerzo de competir entre corporaciones casi siempre ineficientes, se aplicara en beneficio de la construcción de un mundo mejor por el incentivo de saberse solidario. De no ser así, desconfío de llegar a algo bueno por intermedio de las corporaciones que he calificado de ineficientes, pero que quedarían más completamente definidas si agregamos que casi siempre también son asociaciones ilícitas y que no vacilan en recurrir a prácticas mafiosas.

Basta de caretas, señores periodistas con voces de lactantes tardíamente destetados. Ya nos han informado lo suficiente, acerca de “Cuan caballero es Lavolpe.” Cuál es el precio que están dispuestos a pagar, para que sus voces también suenen como voces de hombres y mujeres satisfechos, como seguramente lo estarán, en sus garantizados destinos de lactantes cerebrales vitalicios. ¿De veras están dispuestos a pagar con la conculcación de su propio sentido de la dignidad?

Hace solo días he oído propalar la noticia de que “En Caracas se han producido multitudinarias manifestaciones para protestar por la nacionalización de algunos medios de comunicación”. Aproximadamente, tal ha sido el encabezamiento o título de la noticia, que para la hora de desarrollarla, un rapto de honestidad los hace decir que los manifestantes fueron algunos cientos, pero el objetivo ya estaba cumplido y podrán extender la mano para recibir sus aguinaldos, aunque, que yo sepa, es exagerado calificar de multitudinaria manifestación a apenas algunos cientos de personas en actitud de defender sus privilegios. Me falta información, pero querría saber ¿cuánto cuesta algo así? ¿Cuánto se cobra por ser traidor? ¿O es suficiente con que la orden “venga de arriba”? ¿Están estos periodistas conscientes de que está cerca “La hora de los pueblos” y ese día inexorablemente ellos mismos participarán de “una multitudinaria manifestación de cien personas reclamando por que perdieron su empleo de cipayos? Y si acaso la “hora de los pueblos” no sonara sus campanadas, sus vidas, pobres vidas, habrán sido estériles. ¿De veras pueden llegar a creer que la rueda de la historia marcha para atrás?

En esto no hay misterio. Un pueblo es feliz cuando siente que participa en la gestión del bien común; cuando vive en una sociedad en donde nadie es demasiado rico ni demasiado pobre; en donde se respete que cada cual pueda soñar otros sueños diferentes de ser rico, y que eso no le represente quedar excluido. La clave también es sencilla, que el reparto en forma de distribución de la riqueza entre los trabajadores esté cercano al 50% de la suma de todo lo facturado. Creo que queda claro que este principio no avanza sobre el principio de retribución al capital, ni avanza sobre la retribución por manejo empresario, ni sobre la porción que corresponda al sostenimiento de la superestructura. Yo me había propuesto no hacer concesiones, pero reconozco que en este punto ya he hecho una, que es haber pasado por alto que el capital no es otra cosa más que trabajo acumulado, cosa que hace relativo que deba ser retribuido y que debamos consentir que el recaudador de la retribución venga a ser tanto inversor clandestino. Ayer nomás, reyes y otros nobles se dedicaron sin el más mínimo pudor ni la más mínima condena religiosa, a tender redadas para la caza de esclavos en África. Hoy, las nuevas formas de poder, las corporaciones, han encontrado nuevos métodos para la reducción a la esclavitud y vaya que las practican en los llamados países periféricos. ¡Qué digo cazar esclavos, si lo que cazaban eran almas libres!
Por esto reclamo, señores periodistas, señores formadores de opinión. Querría verlos desdibujar las muletillas que le han inoculado a la gente inocente. Podría hacer una larga lista de las muletillas más frecuentes y cuento con el aporte de los lectores para corregirla y aumentarla.

1 La culpa de todo la tienen los políticos (claro, porque los demás sectores de la sociedad, somos todos magníficos)

2 Acá hace falta un poco de patriotismo. Y el latiguillo se completa con el agregado explicativo: Patriotismo como en Alemania, donde los trabajadores donaron un día de sueldo por mes, hasta alcanzar la reconstrucción de la nación devastada por la guerra, y convertirla en lo que es hoy, una nación de vanguardia en la suma de los aportes para la realización humana. Suponiendo que muchos de los que repiten esta verdadera zoncera sean inocentes, a ellos les digo: Fuera de los períodos 1946 al 1955 y 1973 al 1976, a los trabajadores argentinos se les redujo el salario en un 60 %. Eso significa que de trabajar 5 días y cobrar 5, pasamos a trabajar 5 y cobrar 2. Los sostenedores de la lógica que asocia patriotismo con donación de un jornal, supongo que estarán conscientes de que hemos donado no uno, ¡sino veinte jornales por mes! Ya que hablamos de patriotismo, aprovecho para decir que por mucho menos que esto, un verdadero patriota como fue el General José de San Martín, los hubiera fusilado por ladrones y por traidores. Tienen la suerte de haberlo hecho en la era en que abunda la leche de la clemencia.

3 La culpa de todo la tienen los cabecitas. Alternativamente, y para cada ocasión, la clase de zonzos que alimentan y difunden esta clase de zonceras, eligen unos cuantos “basureros sociales” en los cuales depositarán sus propias miserias, para aliviar sus conciencias. Esos basureros serán los cabecitas, otras veces los bolivianos, paraguayos o peruanos, otras veces las prostitutas, pero cuando se trata de este gremio, llamativamente dejan afuera a los rufianes, ¿será por espíritu de cuerpo?

4 La culpa de todo la tiene Perón, que le hizo crecer las alas a los obreros. Con el debido respeto por la figura del general, me permito dudar entre la posibilidad de que Perón haya creado al peronismo, o el pueblo peronista creó a Perón. Como quiera que haya sido, me parece que ese no es el punto. Sí es medular que mientras el colectivo social soñó días felices, el sueño se soñó y en buena medida, de mediciones objetivas constatado, también fue realidad. Cuando se abandonaron esos sueños, fueron junio y setiembre de 1955, que repican en marzo de 1976 y todo de un modo y con un contenido como para lamentarlo por mucho tiempo.

5 El principal problema es la inseguridad. Queridos lectores, una ley penal puede ser procedente para encausar a una más o menos chica porción de la sociedad, pero cuando la porción de la sociedad es tan numerosa, creo que es hora de pensar otra cosa, porque la ley penal sola no resuelve el problema. Recuérdese a Wimpi, “es al ñudo tirar el balde, cuando la soga es corta”

6 El éxito del gobierno peronista se debió las condiciones favorables resultantes de la pos segunda guerra mundial. Ay, lúcidos y lucidos lectores. 30 años en la historia de una nación, es menos que una cagadita de mosca. En 1920 se compuso el tango “A pan y agua” y también estábamos en período de posguerra. De acuerdo con esa lógica, debió haber sido otro período de éxito y de abundancia, pero todos sabemos que esa lógica no se cumplió porque es mentira, porque después de la primera guerra mundial todos sabemos (según índices objetivos, que yo no he dibujado) la Argentina atravesó una de sus peores crisis. Tensiones sociales en su mayor grado, como la Semana Trágica, que me gustaría que se llamara Semana Heroica. Propongo un trabajo de campo a los amigos lectores, que traten de descubrir en los viejos buzones de fundición o en antiguas columnas de alumbrado de las plazas de Buenos Aires. Alguno quedará que ostente la inscripción indeleble “Talleres Vasena”, como es indeleble el recuerdo de los compañeros que fueron capturados, reducidos y fusilados dentro de esa fundición. ¿Más claro? Pues échale agua. ¡Cuánta habrá sido la magnitud de la crisis, que contó con fusilamientos masivos incluidos!

Desde la muerte de Juan Perón, hasta la caída de Fernando De la Rúa, se sucedieron gobiernos de toda laya, pero la historia ha sido puntual en que ninguno fue democrático, ni honesto, ni popular.

Para apretar al máximo la síntesis, solo diré aquello que no puedo callar. El gobierno que pretendidamente se travistió de democrático, atesora estas hazañas: Haber designado ministro de la nación a un terrorista que cargaba en su conciencia haber colocado una bomba en el subterráneo que mató seis e hirió noventa y tres, de los cuales diecinueve sufrieron mutilaciones de por vida. Hoy una moderna estación del subterráneo lleva su nombre, ¿se recordará su función en el cargo público o el sentido fue dejar una señal en lo que fue su “teatro de operaciones” de la guerra que declaró a sus desprevenidos enemigos, los pasajeros del tren? Creo que tuvo otro ministro terrorista más, pero lamento que mi memoria no lo registra. Otra de las hazañas del demócrata por antonomasia, es haber amenazado con reprimir a compañeros militantes de derechos humanos, si cumplían su propósito de erigir una cruz en la vereda de la ESMA, que recordara a los luchadores que pasaron por ese siniestro centro de secuestro, tortura y desaparición de personas. El mañero mentor de los sucesos señalados, cuenta con la extraordinaria habilidad de imponerse electoralmente con el solo trámite de recitar un fragmento del preámbulo de la Constitución Nacional ¡que data de 1853! Sin avergonzarse por haber ignorado tantas epopeyas posteriores del pueblo y por haber demostrado su incapacidad para acercarnos una idea nueva.

Del que fue conspicuo por forzar al país a entrar en la “globalización”, huelgan los comentarios. En ese período se exacerbaron toda clase de actos de corrupción que me tendría por feliz, si por lo menos hubieran sido actos solapados. Muy por el contrario, la corrupción descarada llegó a ofender a la nación hermana del Perú, con la que Argentina comparte más de una de las epopeyas de la emancipación y que ayer nomás revalidó su filiación fraternal, al brindarnos desinteresado apoyo durante el conflicto con Inglaterra por recuperar las islas Malvinas. La consecuencia de este gobierno de traidores, fue una hambruna como nunca se pudo imaginar en la historia moderna. “-Las lavo bien antes de dárselos a comer a los chicos.” Expresiones como esa estuvieron en boca de las madres que apelaron a alimentar a sus hijos dándoles de comer ¡ratas y sapos! Durante este período, a grandes rasgos, el plan que se ejecutó fue el siguiente: Una salvaje transferencia de recursos, permitió financiar las indemnizaciones del personal despedido de las empresas clave para el desarrollo. Una parte de esa marea de trabajadores fue reubicada en entes recaudadores estatales o provinciales, a fines de afectarlos a la función de hostigar hasta lograr el desaliento de pequeños empresarios de la producción y comerciantes, entretanto son proverbiales los casos de evasión impositiva que se conocen, practicados por las grandes empresas. Otra parte, aún mayor, recaló en actividades por cuenta propia. Destinaron las indemnizaciones a constituir el capital fundiario de una especie de comercio buhonero localizado, que en Argentina llamamos quiosco. En tanto que otros, valiéndose de ciertas normas que se conocieron como de “desregulación”, compraron un automóvil para hacerlo funcionar como coche de alquiler sin taxímetro. Saludo a esta clase nueva de trabajadores del transporte, a quienes atribuyo la creatividad de haber inventado un negocio nuevo.

Todo lo que antecede lo he escrito para llamar la atención sobre el punto siguiente, que es el verdadero objeto del artículo. La actividad de automóvil de alquiler sin taxímetro, en Buenos Aires se la designa con el nombre de Remís. Sin lugar a dudas esa palabra deriva del francés remisse, pero a la hora de incorporarla al castellano, elijo la que utilizan las clases más populares, donde en lugar de Remís se dice Remi. Para mi sensibilidad Remi suena como una palabra nueva, en cambio Remís es solo remisse, pero con falta en la ortografía. Además Remi es coherente con Sandia (en vez de Sandía) o con Faina (en vez de Fainá), porque esas clases populares bautizaron Sandia al fruto del Citrullus lanatus o C. vulgaris, (Sandía en castellano) y llaman Faina a la clase de pizza que se elabora con harina de garbanzos. Tengo en cuenta que para la métrica de los versos, las palabras agudas suman una sílaba y entonces me pregunto si haberlas convertido en graves, y con eso cumplir la tendencia de apartarse de acentuar la última sílaba, habrá sido por economía de pronunciar una sílaba más. Tal vez algún lector especialista en la lengua me quiera esclarecer.

1 Comments:

Blogger Unknown said...

No importa como pensemos, basta que queramos mejorar en serio a nuestra Argentina. Aceptémonos izquierda, derecha y centro. Nos ayudemos como ciudadanos a ser escuchados. Hagamos algo. Hace 10 años que trabajo con todo esto. Escribime: conserje@hotmail.com Yo estoy en mi línea pero trato de leer todo! He elegido el foro redciudadana-suscribe@gruposyahoo.com.ar que no es perfecto claro pero lo más parecido a nuestros intereses ciudadanos para juntarnos allí. Te pido te suscribas enviando e es e-mail sin asunto ni texto.
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Un conjunto de ideas inconexas, independientes unas de otras, en política tiene mucho menos valor que si las sugerencias y proyectos integran una unidad, un todo dentro de una concepción. El resumen del tema central (mío) está en:
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http://www.alipso.com/monografias2/Proyecto_Para_el_Largo_Plazo/index.php
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Allí tomo 3 ejes fundamentales: la división administrativa para Argentina, la democracia tecnológica y la moneda contable. Los tres se ayudan mutuamente. Buscame porfa en el buscador de blogs de google poniendo “horacio aldo cingolani”

11:56 a.m.  

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