11.2.06

LA ABEJA

¡Qué ejemplo!

Cuando la colmena trabaja, cada abeja pecoreadora pretende entrar con su carga de polen o néctar en vuelo directo. Si encontrara un animal en su camino, que a veces he sido yo ese animal, concurre una obrera que se manifiesta solidaria con las pecoreadoras y sencillamente le clava el aguijón para que se corra el animal que estorba.

El resultado será que las pecoreadoras rinden más. Yo, que nunca supe hacer miel, ya me corrí. Y solo una abeja se ha sacrificado, porque es sabido que al clavar el aguijón, la abeja perece.

El que se ha descripto, es un orden inmutable que esa especie ha cumplido así desde siempre y me atrevería a calificar de caso teratológico, que la abeje se incline y rinda tributo al dueño de la colmena. Más que nada porque la naturaleza concibió a la colmena, sin dueño.

TOBAS

Esta tribu originaria poblaba parte del actual territorio de la República Argentina. Su mitología narra el origen de la humanidad con una bella figura poética que dice que la tierra estaba poblada por hombres y que diariamente, las mujeres bajaban del cielo valiéndose de sogas. Así es que las hembras humanas eran recibidas con gran alegría por los machos humanos. Un momento hubo en el que un halcón que pasaba, cortó las sogas y desde entonces las mujeres también están en la tierra y huelga mencionar que su origen es celestial.

MI CAPITÁN

Ulises tapó mis oídos con cera y a él mismo lo he sujetado al mástil, con la soga prieta. Igual soga firme utilicé para amarrarme el corazón y tenerlo quietecito, que me andaba bellaqueando dentro del pecho.

Jorge Lagorio