11.2.06

LA ABEJA

¡Qué ejemplo!

Cuando la colmena trabaja, cada abeja pecoreadora pretende entrar con su carga de polen o néctar en vuelo directo. Si encontrara un animal en su camino, que a veces he sido yo ese animal, concurre una obrera que se manifiesta solidaria con las pecoreadoras y sencillamente le clava el aguijón para que se corra el animal que estorba.

El resultado será que las pecoreadoras rinden más. Yo, que nunca supe hacer miel, ya me corrí. Y solo una abeja se ha sacrificado, porque es sabido que al clavar el aguijón, la abeja perece.

El que se ha descripto, es un orden inmutable que esa especie ha cumplido así desde siempre y me atrevería a calificar de caso teratológico, que la abeje se incline y rinda tributo al dueño de la colmena. Más que nada porque la naturaleza concibió a la colmena, sin dueño.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

qué maravilla, alguién que transforma sus vivencias en pequeños poemas!

4:48 p.m.  

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