25.9.05

PARA LOS TILINGOS

De veras que es más fácil decidirse por una mesa apolillada, y hasta por una escupidera, vista en un negocio de antiguedades, porque ya está consagrada por el paso del tiempo y no nos exige comprometer nuestro propio gusto personal. Mucho más difícil es permitirnos la libertad de emocionarnos con la obra de un pintor novel, que como quiera que sea, alguna vibración del autor deberá encerrar, pero, al mismo tiempo comprometerá nuestro propio gusto personal. ¡Quedaremos expuestos!
Establezco un paralelo con nuestras inclinaciones políticas, pero destaco que las consecuencias son más trascendentes. Que el presidente Hugo Chávez haya logrado quitarse de encima la agobiante deuda externa, es mucho más aceptado por los tilingos de la izquierda colonizada, que las acciones de nuestro presidente compañero Néstor Kirtcner por alcanzar el mismo objetivo.
Apúrense cipayos, le queda poco tiempo para que se descubra quién es quien. Después no creo que puedan seguir comiendo de la mano del imperialismo.

18.9.05

DOS GRAMOS DE FÓSFORO

TORBELLINO FRANCOTIRADOR

Se tiene un sueño. Idea obsesiva que quema. ¡Qué lindo, duele! Como la llama de la vela que vio la nena de Juana. Juana o María, más es lujo. Lejos también es lujo. ¡Qué lejos está!¡Cómo te odio, amoroso sueño de toda la vida!. Algunos te ven, pero vos… ¡cómo quisieras que te alcancen, cachín! Para tender la sábana blanda en el campanario. Blanda y blanca.

Pasá mucha bala y untá bien tu fusil, que Dios te despertó, para dormir Él un rato. ¡Qué raro!, si Dios nunca se cansa. El que nunca se cansa es el fantasma. Cacho es un caballero, lástima que está dos pasos adelante. Debería estar uno solo. Un solo paso. Un solo gramo de fósforo en el cerebro. Dos pasos o dos gramos es lujo. Dos gramos y dos pasos es más lujo. Como esferas grandes, medianas y chicas. Todas brillantes y pulidas. Estén conformes que duerme Dios. Cacho, cuando correspondía no podías y además te cagaste. Ahora te cuesta más porque los sueños no son esferas, no son brillantes, tampoco pulidas. Por eso son bellos. Cacho cuidanos que a vos te cuida el campanario. Cuidanos que otros también sueñan tus sueños.

-¿Dónde están los maestros? Cristo es hombre, y también todos los hombres juntos. ¿te acordás del hombre, che cristo? Ya fue. De ahora en adelante tendrás que ser vos.

No me digas que no sabías que soñar también es pelear. Otros no vienen porque pelear corta la digestión. Eligieron las esferas que son más tranquilas.

Para enemigo elijo a los enemigos. Blandos sin ternura no son aliados. Me revuelco en el barro con los aliados amigos y entonces el barro es la luz. Barro o luz, pero por todos los poros. Y eso que estas putas palabras son demasiada intermediación. Más barro, más luz, que hay en la tierra amor a la medida de tu sueño.

17.9.05

MIRE


Usted comprenderá, Adelante no es atrás. Nadie se lo va a creer. Y si alguien le creyera, usted sabe que lo engañó. Algunos humildes, después de tantos años de desastre y sufrimiento, tal vez le crean, pero vendrá un día en que, tal vez, muy probablemente, se den cuenta de lo que les conviene y tanto como para no suicidarse, volverán al ámbito de lo verdadero y ese día lo van a repudiar a usted.

Miles de trabajadores no tienen sindicatos, por caso las domésticas, cuyo servicio no es nada menor, porque a usted le cuidan los hijos, permitiéndole que abra puntualmente su negocio, o su consultorio. O le generan un tiempo libre que usted dedica a ganar plata, a ir al cine o a escuchar música, o, si usted lo prefiere, a explotarse a sí mismo para ganar más plata. ¿Que para qué quiere usted más plata? Para contarla, obviamente.

A los trabajadores organizados, de cuya situación voy a hablar otro día, y mucho más a los obreros de talleres chicos, a partir de l955 les redujeron los salarios 60 %. Y así estamos desde entonces, salvo el período l973 –l975. Para ser gráfico, si en l955 usted trabajaba 5 días y, lógicamente cobraba 5, después de las dictaduras alternando con democracias gorilas y otras dictaduras y siempre gorilas, hoy trabaja 5 días, pero cobra 2. Para seguir siendo gráfico, en l955 la diferencia de ingresos entre el 10 % más pobre y el 10 % más rico era de 1 a 7, hoy es de l a 50. Sí señor, el l0 % de la población más rica, se reparte el 50 % de la riqueza. Recuerde que España está atrayendo muchos trabajadores, porque la diferencia entre el primer y último de los deciles es de 1 a l2.

No me alcanza, fue lo primero que dijeron los trabajadores. Y la sabiduría popular, que también comprende a los patrones les respondió: “-Andá a reclamarle a Perón.” ¡Qué raro que no los mandó a reclamarle a Lenín! O a Alsogaray, o a Marx, o a Trotzki o a los hermanos Aleman al partido Comunista, o al partido Conservador, o al PO, o a la unión cívica. Nada de eso, el insulto que les recordaba la derrota del pueblo, fue la burla de la murga patronal, andá a reclamarle a Perón.

La consecuencia: usted tiene menos clientes en su negocio o menos pacientes en su consultorio. Usted cambió la riqueza social por una 4x4 y acepta vivir en un país sin un grado de soberanía que le permita igualdad de condiciones para tratar con los mercados. Total que no fue de los que dijeron no me alcanza, ni es de los que están diciendo, les doy un mate cocido a la noche y los acuesto temprano. Sobreentendido que el hambre y la debilidad por ahora los hace dormir más tiempo. Mañana se amotinarán en el penal San Martín.

CONCIERTO

narrativa

El último piano del mundo está a punto de ser tocado en una gran cueva vacía, donde no hay muebles.

El pianista luce la última camisa blanca que nos quedaba. Aunque nadie lo crea, le alcanzamos el último pan de jabón para que se lavara las manos. Ventaja del pianista, por encima del bueno de Antonio Machado. Él ni siquiera las manos, menos el cuerpo, pudo lavarse como para evitar ser dejado afuera de las fiestas organizadas en homenaje a su corazón luminoso. Pero, claro, el sol todavía calentaba. La era de hielo no se vislumbraba. Podíamos ser lujosamente egoístas hasta el límite de no amar. Somos capaces de ver y acomodar el futuro para nuestros hijos, para nuestros nietos. Nos proponemos que ellos no sufran. Pero una molécula de sangre que una vez recorrió nuestras venas, lamento advertirlo, mucho más lamento prevenirlo, va a estar recorriendo el corazón de alguna de las mujeres y los hombres de la era de hielo. Y va a ser el corazón de un hijo nuestro.

Ahora que el sol comienza a apagarse, parece que no molesta tanto despedir olor por llevar el cuerpo sucio, no molesta tanto ser negro o ser chino. Molesta menos caminar distinto, causa de una enfermedad contraída años atrás. Diga el lector qué cosas no molestan más, ahora que el sol se está apagando y hemos vuelto a las cavernas, desiertas las ciudades y los pueblos... cubiertos de hielo. Los hombres no sabemos qué nos pasa, cómo termina todo, cómo se muere. Olvido, ausencia del conocimiento, los hombres no sabemos nada de Beethoven. Y sin embargo, todos atentos al acontecimiento del concierto que ya no podemos imaginar muy bien qué es, pero que por algún motivo desconocido, en el dominio del instinto, nos va a remitir al día en que por maternidad-paternidad, hemos planeado una herencia para nuestros hijos.

Quizá nos haga preguntarnos ¿valió la pena?.

Y quizá soltemos una lágrima.

Porque el alma existe.

El momento habrá llegado. Las manos del pianista sobre el teclado. Listo para interpretar. Ahora es el anciano pianista el que llora, porque lo único que le sale tocar es la vieja ronda infantil “juguemos al gallito ciego”.

Jorge Lagorio

CAMINACIÓN

narrativa

CAMINAR

Hay muchas y muy variadas formas de caminar.Están los que saliendo del subte caminan adelante muy apurados, tal vez hacia su cotidiana frustración alienante que se vive entre papeles inútiles, ya sea en un antiguo escritorio de cierta compañía introductora o en las oficinas de la escribanía de la Avenida Córdoba. Pero también podría ser en una moderna oficina de acero inoxidable y vidrio float, que es como si fuera cristal.

Otros prefieren caminar lentos y desparramados. Taponando a los que lo hacen ligero. Quizá de ellos fue que Federico Nietzche haya dicho “al que se viene cayendo es preciso empujarle aún”.
Si es observador, el amable lector habrá visto a los jugadores de fútbol cuando entrenan. Ensayan una curiosa forma de caminar, intercalando vigorosas carreras cortas, con marchas a paso vivo, para volver a correr y marchar y así sucesivamente. A veces caminan dando saltitos de costado, como si fueran figuras egipcias.

No sé... De esto no puedo dar muchas razones, porque debo confesar que la gimnasia de los músculos no ha llegado a ser una práctica muy frecuente en mí.
Como quedó dicho, el condescendiente lector ya estará hurgando en su mente muchas otras formas de caminar que también merecerían estar incluidas en este breve artículo. El autor agradece el gesto solidario, tan frecuente en la psique humana, que lo impulsa a completar con su aporte imaginativo, todo aquello que no he dicho explícitamente. Es muy probable que no las haya mencionado yo, para poder llegar rápidamente a esta variante del caminar que deseo vehementemente proponer, en el convencimiento de que puede proporcionar un beneficio que se verá a continuación.
Si es lunes, comenzarás con el pie derecho. Debes dar un paso hacia adelante y a continuación, siempre con la misma pierna, otro para atrás. Esta rutina se repite los miércoles, viernes y domingos. Mientras que la que corresponde a los días martes, jueves y sábados, es igual, pero esas veces se le debe conceder el turno a la pierna izquierda. Digo yo... Tanto como para equilibrar... En todo caso después se verá... La única condición es que se sostenga por varios minutos.

Es fácil comprender que con la forma de caminar propuesta no se llega a ningún lugar físico geográfico. Pero como lo único real es lo que podemos soñar, caminando a ninguna parte se puede aprovechar el tiempo para pensar en el tambo de Urquijo. En las galopadas en medio los enormes charcos que dejaban las lluvias de verano y deslumbrarse con las cortinas de agua que se forman a cada lado del caballo. Eso sí, con cuidado, que no se te vaya a mancar la tobiana. Mejor dejá el galope y andá a hamacarte abajo del monte de las cina cinas. Cerrá los ojos y andá regulando la presión de los párpados. Con los rayos de sol que se filtran entre las hojas tendrás un calidoscopio incorporado. Los párpados laxos te harán registrar tonos claros, amarillentos. Muy apretados, le van a dar a la retina colores rojizos hasta casi negros, pasando por varios naranjas y verdes. También te podés llegar hasta el campo de Dreyfus para comprobar cómo la potranca salta encima del zanjón de alrededor del club. Un poco más y llegarías a la excavadora tan misteriosa. Después creo que es el horizonte. No sé definir dónde queda, habría que buscarlo juntos. Lo que si sé es que se junta con el cielo, punto en el que las estrellas te bañan la cara. En el que vagan los recuerdos de los compañeros.

Dejate bañar la cara por las estrellas. De paso dedicale un tiempo a contarlas, ahora que a esta altura habrás comprendido que no es nada inútil.

Tan pronto como interrumpas el ejercicio de caminación que te he propuesto, volverás a lo cotidiano, tal vez a la hostilidad del tráfico de la avenida Juan B. Justo, cabal metáfora urbana de otras micro escenas igualmente agresivas o por lo menos áridas que te tiene preparadas la vida, que sin embargo pueden ser revisadas desde el nuevo punto de vista que te propone mi ejercicio de caminación. También podrás volver a considerar sentir la presión del abrazo de una mujer, a la que vos también estas abrazando con la fuerza necesaria como para que puedas sentir el perfume húmedo que despide su cuello, justo ahí donde le derrama el pelo.

Debes estar prevenido que por obra de la coraza del silencio, al que se agrega la armadura de las palabras, habrá muchísimas cosas que se resisten a que las reveas. Incluso por muchos factores que concurren, tampoco te va a amar esa mujer cuya emoción estás instalando para revisar la visión con que se te presenta.

Asimismo, la caminación que describo, es preferible practicarla en un terreno convenientemente llano para no tropezar. Debe uno atenerse a las advertencias de los sabios manonitas que recomiendan levantar el pie antes de tropezar. Se preferirá remover todos los obstáculos que estén en el lugar.

¡Cuidado con ese cascote!

¡Cuidado con el perfume que despide esa mujer! Sobre todo de la horqueta de sus piernas, porque es el origen de la vida y el origen de la muerte.

Jorge Lagorio

La felicidad

narrativa

El mismo día que cumplió 27 años, María se dijo a sí misma.-No pienso esperar más. Ahora mismo empiezo a averiguar cómo es ser mujer. Era una vieja aspiración de María, que desde niña tenía esa curiosidad. Así fue como empezó por preguntar en su barrio y le indicaron que tenía que caminar hacia el sur, cruzar una barrera con muchas vías, pasar frente a un enorme tanque de agua, y por allí encontraría un joven que le podía resolver la intriga.María caminó hasta llegar a un lugar que le pareció que se ajustaba a la descripción y llamó en la casa que creyó que era la casa del joven. La primera en salir fue una señora mayor. María se presentó y así conoció a Juana, a quien le dijo el motivo de su presencia.Juana, un poco confundida por la consulta de tan extraña visitante, lo primero que pensó fue que se trataría de alguna débil mental salida del asilo de las monjas meretrices que estaba cerca de allí. No obstante le pidió que esperara un momento y entró a la casa para hablar con su hijo Pedro.-Decile que se vaya, que acá no es, fue lo primero que contestó Pedro al saber el motivo que tenía la visitante.-No seas tonto, dijo Juana, María es tan inocente y está tan interesada, que podemos aprovecharla. Dejalo por mi cuenta. A vos te hace falta una mujer.Dicho esto, volvió hasta donde se encontraba María y le dijo.-Está bien, hemos decidido revelarte tu intriga, a condición de que durante un año contribuyas con todo el trabajo de esta casa. Y María se quedó.Juana era una matrona de tetas elípticas, de cuyo pliegue inferior se adivinaba que emanaba el impetuoso olor a gato de Ceilán o de toro almizclero con que se paseaba por el barrio, con el aire de seguridad que les da a las buenas señoras haberle ofrecido a su novio los primeros servicios sexuales gratis, para continuar cobrándole a de por vida a su marido los servicios siguientes, cada vez menos frecuentes y más desganados y desapasionados.Pasó un año de trabajo intenso, durante el cual María tuvo momentos buenos y de los otros. Al cabo de ese período creyó llegada la hora y actualizó su consulta, pero sin resultado positivo. Le explicaron que no estaba totalmente preparada, que debería continuar en las mismas condiciones un tiempo más. Así pasaron años. No se sabe bien cuántos. El caso es que María le dio hijos, cuidó y mejoró la casa en que vivían, trabajó y aportó a la economía del grupo, hasta que su curiosidad tomó tanta fuerza que Pedro no creyó posible prolongar la situación por más tiempo. Además él ya había progresado bastante con la ayuda de María, que por otra parte ya estaba un poco deteriorada por todo el esfuerzo y tuvo una idea: que su madre, Juana, pusiera fin a la extraña historia.Entonces Juana le indicó a María que tomara una escalera muy alta y subiera al tanque de agua que estaba allí cerca. Sobre el tanque, que abastecía el agua de la población, la gente de ese lugar había construido una jaula para encerrar a Franco a quien acusaban de violador muy agresivo y sádico, atribuyéndole varios delitos que nunca fueron debidamente demostrados. La jaula tenía la particularidad de contar con tres costados y una compuerta interior que la dividía en dos tercios de su superficie, para ser ocupados por Franco, y un tercio libre al cual se accedía por la única puerta de reja en su frente. El cuarto lado de la jaula, el que correspondería al fondo de la misma, estaba completamente libre de reja, pero coincidente con el borde del tanque, de manera que constituía una verdadera invitación de toda hora para que Franco se arrojara y pusiera fin a su vida en pocos instantes. Tal posibilidad no estaba fuera de los planes del prisionero, que de muchas maneras continuaba ensayando el salto al vacío.Penosamente subió María. Muy alto, cerca de las nubes, casi hasta el cielo. Iba llegando lastimada con las aristas, remaches y con la aspereza del material tosco del tanque, hasta que finalmente puso pie sobre su superficie.-¿Ahora que hago?-Debes entrar a la jaula, cerrar la puerta de reja con la llave que ves en la cerradura y arrojármela para que yo pueda tenerla aquí abajo. Dijo Juana al mismo tiempo que retiraba la escalera.-Ya está. Ahí va la llave. Ahora como sigo.-Abre la compuerta para encontrarte con Franco.Juana con esto esperaba que Franco destrozara a María. Que la humillara y seguramente terminaría con su vida. Sin embargo, al ver a María, el forajido la abrazó, le curó las heridas con besos prolongados y María curó las de él, que diariamente le provocaban los picotazos de cuervos, gavilanes y buitres. Se besaron y comprendieron que había llegado el momento de saltar y así lo hicieron. Pero en lugar de caer, se fueron volando hacia la felicidad, mientras María, muy agradecida con Pedro y con Juana por haberle ayudado a conocer el misterio que la había desvelado tanto tiempo, se despedía cariñosamente diciéndoles que habían sido muy generosos al revelarle tanta sabiduría a cambio de tan poco y también chau.

EL AUTOR

EPÍLOGO ACLARATORIO

1º Tanto los personajes, como los hechos narrados, son puramente ficticios. Cualquier similitud o parangón con la realidad es absolutamente casual.
2º El autor desalienta que las amables lectoras establezcan concordancias entre sus situaciones personales y la historia que se contó.
3º El autor no cree que jamás haya ocurrido en la realidad un hecho tan descabellado.
4º Existiendo las ciencias concretas; como la matemática; la física o el ikebana y disponiendo de los programas de la televisión como Utilísima o la hora de Mauro Viale, el autor y la empresa editorial no se hacen responsables por las consecuencias derivadas de la lectura de LA FELICIDAD.
5º El autor declara no sentirse identificado con el personaje Franco, a quien repudia y conmina a encausarse por la buena senda.
6º Vale

Gianni


No quiero ejercer la más mínima influencia sobre tu concepción de la democracia. Simplemente argumento para la defensa de mi propia elección, que en este punto, no coincide con la tuya. En buena hora que sea de ese modo. Después de todo, la verdad es blanca. O sea la verdad probablemente se componga de todos los colores.

He comprendido que tu consideras como “verdadera democracia” una sociedad en la que se distingan el conjunto de los hábiles para participar de la puja distributiva por un lado, y por el otro lado los que, fallando en sus condiciones individuales, serán asistidos por un estado protector, que por ese motivo será considerado un estado justo.

Tampoco quiero apelar al recurso sencillo de decir que esa idea inocente no se cumple, porque con toda sinceridad te digo que no me interesa.

Aquellos que sí creen, cuanto menos deberán luchar para ponerla en vigencia. Lo harán con la tranquilidad de conciencia de atribuir tanta injusticia a que millones de almas en África, Asia, América Latina, todavía se encuentran en un nivel inferior de conciencia y no han adoptado un modelo de sociedad que les proporcione los beneficios del estado benefactor. Con satisfacción observo algunas acciones en esa dirección y observo que se disputa, pero no mucho, “porque altera la digestión”.Pido disculpas por el prejuicio de sospechar que el sector social más beneficiado en el reparto de la riqueza, fomenta la existencia de estados u otros organismos protectores, para neutralizar los reclamos de los desposeídos. Porque cuando hablamos de propiedad, estamos hablando de la propiedad de los medios de producción.

También sospecho que los más beneficiados en el reparto de bienes pueden ser considerados honestos porque no violan las leyes, pero en este punto deseo mencionar que además de lo legal, debe considerarse lo legítimo. Sueño que nos relacionemos en términos de legalidad, pero también de legitimidad.

Resumiendo, rechazo que la disponibilidad de bienes pase por las manos de los más hábiles para intervenir en la puja distributiva, mientras que para el resto de los mortales se reparta el premio consuelo que distribuye el estado benefactor. Sobre todo porque entre los humildes resplandecen otra clase de valores. Vale decir que estos últimos son mucho más que seres que fallan en sus condiciones individuales, que quedan por esa causa descalificados para competir. Prefiero soñar que entre los más humildes se sueña con la comarca de oro, en la cual no hay ni tuyo ni mío. O se sueña que lo mío es tuyo y lo tuyo es mío. O se sueña el mundo que debería ser.

Todo lo dicho ha sido dicho con la debida humildad. Soy consciente de que me dirijo a un profesional que ha sido formado académicamente en las ciencias políticas y no pretendo que mi argumentación tenga más veracidad ni más valor que la tuya, porque la mía la extraigo de poetas canallas. Lo que digo no pasa de ser mi propia obsesión por una causa perdida. Nada más.

Jorge Lagorio