17.3.06

IMÁGENES E IDEAS



Llevamos la mente poblada de ideas e imágenes que hemos recogido a lo largo de nuestro estar, que habrá sido más o menos atento, según una cantidad de factores que no es el caso enumerar ahora.

Por suerte en este caso puedo recordar lo principal de la fuente de esta idea que llevo. Lo principal es el autor, Eduardo Galeano, pero no podría decir en cuál de sus obras él la ha incluido. De manera que como no puedo recurrir al texto original, lo voy a reproducir con errores. Tal vez algún lector me quiera proporcionar los datos que me faltan.

Galeano recoge la conducta de una cierta tribu de aborígenes reducidores de cabezas, quienes además de abatir al enemigo y además de someterlo al proceso de reducirle la cabeza, ¡le cosían la boca!

Consideraban necesario impedir que pudiera hablar, por entender que quien habla, no estará nunca del todo muerto.

Me parece que la conducta de una tribu, no necesariamente será privativa de ella, porque todos sabemos que la censura existe. Es altamente probable que esa tribu haya potenciado una particular conducta propia de toda la humanidad, haciendo de ella una práctica doméstica, que pudo dar origen a la anécdota que recoge el escritor uruguayo. De modo que la pretensión de silenciar al prójimo debe estar presente en muchos de nosotros y por hoy creo que la deberé combatir en cuanto la reconozca en mí, al mismo tiempo que proponerme fomentar que otros la combatan cuanto puedan. Padezco haber sido silenciado y lucho ardientemente para lograr ser escuchado, a riesgo de considerarme muerto si no logro éxito.

Los miembros de esta tribu ponen otros ingredientes muy potentes, que aumentan el interés por el hecho anecdótico y si bien yo no pienso incluir en este texto las anécdotas que acompañan a mi padecimiento de censura, quiero dar garantía de que son igual o más potentes que aquellos, desde que contradicen la orden más antigua sobre la tierra.

Así como Concierto, que publico en este blog, es una apelación, estas líneas también lo son. Apelo a considerar con qué facilidad llamamos suerte al saber aprovechar la oportunidad. El tren de las 1902 ya ha sido eliminado de los servicios del Ferrocarril Urquiza. El mismo ferrocarril ya no es más Urquiza.

Apelo a que si usted, amable lectora o lector, ha silenciado a alguien, considere la posibilidad de levantarle la censura. Tal vez ese gesto, usted lo encuentre equivalente a haber hallado la misma lámpara de Aladino, podrá frotarla y le serán concedidos los deseos más preciados, porque ni la justicia es necesaria donde reina el amor.